Fundación Trilema | Programas estratégicos
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Programas estratégicos


¿Por qué programas estratégicos?

El Desarrollo Profesional Docente más eficaz se produce en el marco de un proyecto coherente que garantice la complementariedad de la multiplicidad de acciones que realiza un centro o una institución educativa, especialmente cuando se plantea un proceso de cambio y mejora. Este proyecto cuida que:

  • Los objetivos de las acciones se orienten, como la génesis y el logro de los cambios previstos: a corto, medio y largo plazo.
  • Se unan los esfuerzos de todos bajo el paraguas de una visión común que se traduce en un itinerario de cambio y que da sentido tanto a las acciones formativas puntuales, como a las de más larga duración.
  • Se establezcan prioridades y se favorezca la eficacia mediante acciones debidamente secuenciadas y acumulativas.
  • Se combinan con procesos de asesoramiento y de evaluación continuada del impacto que producen desde el principio hasta el final de la trayectoria. ¿Cuántas veces hemos iniciado cambios que no han tenido tiempo de madurar?
  • Mantienen el equilibrio entre la constancia, el reconocimiento de la experiencia acumulada y la apertura al cambio como una constante que no dé por definitivo ningún modelo de organización o intervención educativa.
  • Establecen una clara temporalización de las acciones vinculadas a objetivos a corto, medio y largo plazo.

Para ser eficaz, la formación que acompaña estos procesos debe ser la mejor entre lo mejor, lo que requiere formadores de formadores que reúnan diferentes cualidades profesionales como:

  • un profundo conocimiento de lo que quieran transmitir,
  • habilidades excepcionales para hacerlo, y
  • experiencia directa en su aplicación en contextos similares.

Los programas de mayor calidad se vinculan a equipos de investigación capaces de generar redes de colaboración y asesoramiento permanente en la implantación de los procesos de cambio y mejora continua. Estos son capaces de contribuir a la evaluación, no solo de las acciones sino de sus efectos reales tiempo después.

Para todos los centros, el PEC, su Proyecto Educativo, es el mapa que guía su vida cotidiana y que ayuda a cohesionar su comunidad educativa. Cuando un grupo de escuelas deciden caminar juntos y convertir sus lazos en un potencial de cambio que comparta no solo la visión sino también la planificación,  los recursos y los esfuerzos, hablamos del Proyecto Educativo Institucional. No es un mero documento sino el resultado de un proceso de revisión en profundidad de todos los aspectos de los centros y los documentos fundamentales que los organizan:

  • Carácter propio.
  • Análisis estratégico del contexto.
  • Líneas estratégicas de actuación a medio y largo plazo.
  • Planes y programaciones anuales, entre los que destacan Plan de dirección, plan de Comunicación y Marketing, Plan de Acción Tutorial, Plan Pastoral, PEFI (Plan de formación e innovación).
  • Concreciones curriculares.
  • Organización y estructuras de funcionamiento.
  • Evaluación y seguimiento.

La participación activa de las comunidades educativas es crítica en un proceso exigente. Podemos abordar el acompañamiento en la elaboración del PEI o bien en la revisión y elaboración de algunos planes concretos que forman parte de él.

Las acciones formativas que tienen una estructura de cascada, en la medida que se espera que la inversión en la formación de individuos concretos permita el liderazgo de cambios que afecten a equipos más amplios, son acciones que sólo funcionan con equipos dotados de un alto grado de motivación para el cambio y de identificación con la institución.

 

Descansan en la elección de un grupo de aceleración de cambio, que nosotros llamamos ‘GRUPO INNOVA’ y que serán los responsables de animar y acompañar las propuestas de mejora pedagógica. La selección de este equipo, así como la planificación de la formación se realiza con el Equipo Directivo. Junto al trabajo que realizamos con ellos, se combina la acción directa con los claustros.

Atraer, desarrollar y fidelizar el talento del profesorado en nuestros centros.

Normalmente pueden llegar a alcanzar a un amplio número de participantes y son especialmente adecuados cuando una institución tiene centros en territorios alejados entre sí, o cuando se trata de centros grandes. Cuando se realizan en el propio centro de trabajo, permiten el intercambio de experiencias y una aproximación colaborativa hacia la resolución de problemas y la implantación de iniciativas innovadoras tales como:

  • el establecimiento de equipos o centros piloto de animación pedagógica,
  • la preparación centralizada y coordinada de recursos para el profesorado,
  • la implantación de una metodología determinada a nivel de centro,
  • el impulso y coordinación de las actividades de formación dentro de los centros,
  • la realización de cursos, semanas intensivas, campañas y acciones de desarrollo a medio plazo,
  • programas rotatorios de formación en los que participen todos los docentes de los centros participando en las mismas acciones ofrecidas en diferentes turnos cíclicos.

En las instituciones dedicadas a la Gestión del Conocimiento, la innovación es una constante por la velocidad de cambio vertiginoso que se está dando en el contexto tecnológico, social y cultural.

Pero la innovación constante no es una continua experimentación errática, dependiente de la moda, o a la novedad pedagógica más reciente, sino que, como señalaba el manual de Oslo de la OCDE, supone cambios que permanecen en el tiempo, y que implican una mejora considerable para el centro, bien a nivel de organización, bien en los modos de lograr sus objetivos y especialmente en la mejora de los alumnos, y esencialmente de su aprendizaje.

        

Innovar no es hacer o usar cosas, es descubrir que lo importante cuando uno enseña es qué pasa en la mente de un niño.

Por otra parte, la eficacia de los planes de formación está vinculada a la posibilidad de que los docentes descubran la relación directa de la actividad formativa con la razón profesional que les convoca, es decir, una aplicabilidad  de su desarrollo profesional a cambios en las formas concretas de trabajar con los alumnos en las aulas.

Esto nos ha llevado a unir ambas dimensiones, la Formación y la Innovación en una planificación estratégica que nos permita sistematizar ambas dimensiones en un periodo largo de tiempo: Son los PEFI: PLAN ESTRATÉGICO DE FORMACIÓN E INNOVACIÓN.

Realizamos estos planes fundamentalmente con los equipos directivos de los centros e instituciones, con una temporalización entre 3 y 5 años. Recogen todas las iniciativas que provienen de ámbitos diferentes, vinculándolas  a un proceso de Gestión del Cambio e Innovación.

El título que lideramos junto con la Fundación CEU Andalucía el Máster semipresencial ‘Learning Leaders’ para la capacitación de líderes en innovación educativa de América y España incluye visitas pedagógicas a centros innovadores españoles de la red Escuelas que Aprenden.

La Universidad CEU proporciona el marco académico y legal para la obtención de la titulación dentro del ámbito universitario español y europeo.

Inicio: Enero 2018 
Pronto se abrirá el periodo de matriculación. 

Próximamente abierta matrícula